Posteado por: Silvia Ochoa | agosto 28, 2011

Identidad sexual y estereotipos en la educación infantil

Ps. Silvia Ochoa Rivero

Entrevista realizada para El Comercio http://elcomercio.pe/impresa/notas/formacion-identidad/20110828/1259647

¿Qué es la identidad de género?
Es el reconocimiento de uno mismo en tanto varón o mujer,  se trata de un proceso que está basado en dos componentes que se integran: uno biológico y otro psicológico. El primero se refiere a las características de los cromosomas, las hormonas y los caracteres sexuales internos y externos, mientras el segundo, al trato asignado por el entorno desde la primera infancia, en correspondencia con la apariencia genital externa.  El aspecto genital desencadena la adjudicación de un nombre, un sexo legal con el que se inscribe el acta de nacimiento y un trato diferenciado masculino o femenino, con el que inicia su relación con el mundo, ello repercute en la formación de su identidad, ya que influirá en su pensamiento y su conducta. Sin embargo ello puede ser fuente de error en muchas situaciones.

¿Cómo se forma la identidad de género en la infancia?

La formación de la identidad de género se inicia en la primera infancia con el desarrollo del concepto de sí mismo o sí misma y con el descubrimiento y actitud hacia el propio cuerpo, siendo el aprendizaje social, el factor más importante en la configuración de género. Cuando el niño o la niña se separan de la madre empiezan a descubrir quiénes son, cómo es su cuerpo y cómo es el cuerpo de las y los demás, lo que puede o no hacer su cuerpo, y lo que su entorno espera que haga o deje de hacer, está reconociendo rasgos de esta identidad. “Soy varón o soy mujer” es una afirmación que se espera que los niños logren antes de los dos años de edad y que se mantenga estable. Sin embargo, el conocimiento que tiene el niño o niña de su cuerpo y de su sexo cambia con la edad en correspondencia con su desarrollo intelectual y el desarrollo de su subjetividad, su deseo, su fantasía. Las niñas y los niños menores de tres años tienen una visión muy sencilla del género. Ellos pueden creer que basta con ponerse una falda y peluca, para que un hombre se transforme en mujer. El niño o niña aprende primero el rótulo de niño-niña de la misma manera como aprende los nombres para silla, mesa, juguete, etc. Luego aprende otras características que le dirán cuándo una persona es hombre o mujer, incorporando las diferencias genitales hacia los cinco años. Posteriormente, cuando ha llegado a cierto nivel cognitivo, comprenderá que el género es una característica permanente, en este momento estará en condiciones de advertir mediante la observación y la imitación, que hay determinadas conductas esperadas para uno u otro sexo, de la misma manera en que aprenderá a valorar y rechazar determinadas conductas y a determinadas personas que no se ajusten al estereotipo sexual, especialmente si los modelos adultos lo hacen.

Son muchas las situaciones en que no hay correspondencia entre el comportamiento de un niño o niña y lo que espera en su medio sociocultural en relación al género asignado y algunas sociedades como la sueca, han empezado a cuestionar la prematura adjudicación del rol sexual a los infantes a quienes se les quiere dar mayor libertad para formar su identificación con lo masculino o femenino, dado que los individuos no nacen hechos psicológicamente como varones o mujeres, sino que la constitución de la masculinidad o de la feminidad es el resultado de una construcción producto de la interacción con el medio familiar, escolar y social, proceso que desemboca en la identidad sexual, considerada como una serie de sentimientos, percepciones, actitudes a nivel profundo por las que el varón y la mujer se sienten y aceptan como tal. Ello ha sido materia de polémica en la reciente experiencia de Egalia. Ver: http://www.stockholm.se/-/Serviceenhetsdetaljer/?enhet=f90dc7c3daa948da9190e3789c768ac4

-¿Qué puede pasar si evitamos que los niños pequeños se formen una identidad de género “social”, como mencionan en el nido sueco de Egalia?
No creo que dejen de formar una identidad de género social, porque van a seguir socializando, es decir interactuando con los que se parecen a ellos y con los que son diferentes y desarrollarán una forma de comprender sus propias preferencias, aquí el componente biológico también hará su parte en cuanto a las características de género, sabemos que hay una serie de comportamientos universales que suelen diferenciar a varones y mujeres en distintas culturas. Lo que es probable que suceda, es que estén menos presionados a comportarse de acuerdo a las expectativas sociales tradicionales, estarán menos marcados por los estereotipos de género, como suele ocurrir en la educación inicial tradicional en nuestro país, es decir los niños podrían sentirse menos comprometidos con la subjetividad de los adultos para seguir sus creencias acerca de los colores, juegos, personajes, actitudes, intereses, capacidades y comportamientos que suelen entenderse como propios de varones o mujeres. Sin embargo, la conciencia e identidad de género permite un orden en la comprensión social durante la infancia que facilita el aprendizaje de roles sociales. El género estructura y organiza la subjetividad en formación, pero si ambos géneros aprenden a comportarse mostrando rasgos adjudicados típicamente a varones o mujeres su capacidad y desarrollo personal se amplifica.

-¿Te parece que esa tendencia en Suecia es algo que se va a expandir en otros países?
Me parece que hay una tendencia hacia la androginia, que va tomando mucha fuerza y sobre el que es interesante reflexionar, para que no sea el seguimiento de una “moda” que acentúa en la ambigüedad, pero que al hacer más débil la frontera entre géneros, podría desorientar las relaciones interpersonales intergeneracionales que son las que se dan en la escuela y los niños puedan ir a la deriva y descalificar a los modelos adultos desde tempranas edades.
Sin embargo, en cualquier contexto, incluso el contexto que pretende presentarse como neutral, el sujeto va construyendo una idea de sí mismo como perteneciente a uno otro grupo de asignación sexual atendiendo a estos elementos. Esta identificación impregna muy diversos ámbitos de su vida, desde su comportamiento a su manera de razonar o pensar.

-¿Qué otras formas (aparte de la adoptada por el colegio sueco) hay de motivar en los niños la igualdad de género, de raza, etc.?
– Reflexión acerca de un modelo educativo con igualdad e oportunidades para niños y niñas.
– Identificar el papel del educador y educadora dentro del proceso de desarrollo de identidad
sexual.
– Revisar las expectativas de acerca del comportamiento de los niños o niñas y evitar sancionar o comportamientos estereotipados, por ejemplo, cuando las niñas no son obedientes o no se muestran socialmente maduras según lo esperado, son percibidas negativamente por los profesores que los niños que actúan de igual manera.
– Permitir igualdad de oportunidades a ambos géneros en el juego, el desarrollo de capacidades intelectuales, afectivas y sociales, incidiendo en el respeto por las características particulares de cada persona y sus diferencias consigo mismo.
– Desarrollo de la empatía, es decir de la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

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